Dirt
Showdown es la prueba de que la mítica saga de rallies sigue gozando de
buena salud. Esta vez combina velocidad, destrucción y acrobacias con un
buen acabado, aunque los más acérrimos pueden echar en falta los
rallies clásicos de Dirt 3.
Espectacularidad desatada
Hay tres grandes tipos de pruebas, con hasta diez subclases, donde se combinan aceleración, choques y acrobacias. En primer lugar, tenemos las inevitables carreras tradicionales, en las que lo importante es llegar el primero a la meta. Las más originales nos trasladan a circuitos en forma de 8. ¿Qué significa eso? Que hay intersecciones donde el riesgo de choque con rivales rezagados (o adelantados) es altísimo, lo que añade un plus estratégico a las carreras, ya que cualquier piloto puede hacernos la puñeta en el momento más inesperado. También hay pruebas de eliminación, en las que, cada cierto tiempo, el conductor que va en último lugar queda descalificado, así como pruebas de dominación, en las que la clave es marcar el mejor tiempo en cada sector del circuito (se corre en grupo, pero el trasfondo es el de una contrarreloj).En segundo lugar, están los derbis de demolición. Aquí, toca estamparse contra otros rivales para mandarlos al desguace y sumar puntos. La primera variedad se asemeja a un ruedo "pseudotaurino": dentro de un escenario circular, hay que embestir a los otros coches como si fuéramos toros (mientras evitamos convertirnos, a su vez, en el cazador cazado). Otra variante introduce como escenario una plataforma elevada, de la que hay que intentar expulsar a los rivales: ya se sabe, cuando se está al filo del abismo, un empujoncito puede ser fatal… Por si fuera poco, hay otra variante tipo "gato y ratón", en la que, únicamente, debemos huir de las embestidas enemigas durante el mayor tiempo posible.
Lo mejor
Las gymkanas se llevan la palma,
con un control genial, y las opciones online son muy completas.
Lo peor
El garaje y los circuitos son
bastante exiguos. Los derbis de demolición no pasan de llamativos.